Por: Norma Patricia Treviño Sánchez.
Soy Lic. en Trabajo Social de profesión, mi deseo siempre fue trabajar en comunidad y así lo hice, nacida en Monterrey N.L. pero mi vida estudiantil transcurrió en Saltillo Coah., mis aspiraciones eran trabajar en comunidades indígenas en Chiapas ó Tabasco, tuve la fortuna de poder cumplir mi sueño.
Inicié trabajando en el DIF – en la Dirección de Desarrollo Comunitario, en el Estado de Tabasco, parte de mi trabajo lo constituyó la capacitación líderes comunitarios, madres y padres de familia, así que digamos que allí inició mi trabajo como educadora, tuve que abandonar este trabajo debido a que tuve que establecerme con el nacimiento de mi hijo.
Posteriormente inicié mi trabajo formalmente como docente a nivel bachillerato en una escuela particular, interesante porque lo más que obtuve fue un temario, un programa de estudios y la asignación de grupos, como muchos inicié con miedo, inseguridad y muy estricta por miedo a que se perdiera mi autoridad o creara indisciplina, empecé sin darme cuenta hacer lo que mis profesores hacían cuando yo era estudiante y a repetir actitudes que yo misma alguna vez había rechazado.
Durante este trayecto, duro por cierto, fui madurando mi profesión como docente, creciendo, entendiendo y capacitándome, pues cada día era un nuevo reto y además ya estaba enganchada con eso de la docencia, me dije esto es lo mio.
Después de algún tiempo, uno va entendiendo que los estudiantes no son tus enemigos y que a ellos les gusta que uno les proponga tareas interesantes, atractivas y creativas donde pongan en juego distintas habilidades.
También entiendes q que a ellos les agrada que te reconozcas como humano es decir, que puedes equivocarte, que no lo sabes todo y que juntos podemos construir conocimiento.
La especialidad en competencias docentes me ha dado nuevos elementos para comprender mi profesión, entender que yo como docente también tengo que desarrollar competencias y que para ello requiero del apoyo de mis iguales y de mis estudiantes, entender la nueva estructura de los programas de estudios y el nuevo enfoque no es fácil, pues hay que romper con esquemas y viejos patrones donde el maestro es la máxima autoridad y tiene el control de los alumnos.